Combatir el estrés mediante la oscilación
El ritmo forma parte esencial de la armonía del organismo humano desde la infancia: inspirar – espirar, despertarse – dormir, ingesta de alimentos – excreción de alimentos; a cada latido del corazón le sigue rítmicamente la relajación.
La oscilación ascendente y descendente rítmica sobre el trampolín provoca una relajación inmediata, tanto física como mental. Nos recuerda al balanceo en el útero materno y desencadena un reflejo de relajación al que no podemos sustraernos. Del mismo modo que un bebé se tranquiliza muy rápidamente al columpiarlo en los brazos, el usuario ve aliviado su estrés al oscilar sobre el bellicon.
La suave aceleración y el frenado blando con una gran amplitud de oscilación, reforzados con un acompañamiento musical, es el método más seguro para deshacer las contracturas musculares y despejar también la mente. Gracias a la contracción y relajación involuntarias de los músculos, se mejora la irrigación sanguínea y por consiguiente se incrementa la oxigenación del organismo, sin que se produzcan las hormonas del estrés asociadas a otras prácticas deportivas. Dado que las hormonas del estrés también pueden calificarse como «ladronas de oxígeno», esta circunstancia es determinante para los efectos sumamente positivos de esta modalidad de ejercicio.
Además, en virtud de la concentración espontánea ejercida para mantener el equilibrio, todos los pensamientos negativos pierden importancia. No sólo se alivia el estrés, sino que se crea una mayor resistencia al estrés.
El efecto refrescante al oscilar se manifiesta rápidamente. Al relajar deliberadamente los hombros, el efecto es tan intenso que incluso se pueden tener agujetas si se practica durante demasiado tiempo.
La oscilación relajante es la forma de ejercicio más frecuente en la aplicación práctica. Uno se queda siempre con ganas de más. La gran ventaja de este método reside en su sencillez. Requiere poco esfuerzo y puede aplicarse en cualquier momento del día, incluso sin necesidad de llevar puesta indumentaria deportiva. Bastan unos pocos minutos y no es necesario concentrarse en una técnica especial.
Conclusión:
Se puede disfrutar todo el tiempo que se desee. La barrera de inhibición que hay que superar para vencer la pereza es extremadamente baja. De ahí que el bellicon sea utilizado con frecuencia y de buena gana.