Drenaje linfático sobre el trampolín
Al oscilar sobre el trampolín, toda la musculatura del cuerpo reacciona a la alternancia constante de la fuerza de gravedad. Cada vez que el usuario es frenado sobre la colchoneta de salto, todos los músculos se contraen espontáneamente. En cambio, en la mitad superior de la curva de oscilación el usuario es prácticamente ingrávido y los músculos vuelven a relajarse por completo. Esto se repite con cada oscilación, y en un usuario promedio se producen así alrededor de 90 fases de contracción y relajación por minuto.
Las contracciones y relajaciones musculares repercuten en el organismo de la siguiente manera:
Por un lado se estimula la depuración de cada célula. Al contraer, se expulsan de la célula los residuos y sustancias nocivas que se producen siempre incluso en el metabolismo normal. Al relajarse, la célula absorbe eficazmente nuevos nutrientes, mejorando así su abastecimiento.
Por otra parte, mediante la contracción y la relajación de la musculatura se transporta cada vez un tramo más la linfa – al igual que la sangre – en el organismo. Unas válvulas se encargan de que la linfa sea empujada siempre en la misma dirección. Esto se traduce, además de en un drenaje más rápido de la linfa, en una depuración acelerada del organismo y una eliminación más eficaz de las sustancias nocivas. Este aspecto es muy positivo también en relación con las alergias.
Conclusión:
Así pues, al oscilar sobre el trampolín se acelera doblemente el flujo de linfa, y a menudo se pone en marcha en caso de retención linfática Por lo tanto, el ejercicio sobre el trampolín no constituye tan sólo un excelente entrenamiento de movimiento y fitness, sino que además el usuario se ahorra el drenaje linfático manual mediante masaje. Además se puede continuar evacuando la linfa incluso cuando ya no es posible el drenaje linfático manual porque la retención linfática ya está muy avanzada.