La osteoporosis provoca una menor densidad ósea, y como resultado, aumenta el riesgo de fracturas. Estudios actuales demuestran que la actividad física contra la fuerza de la gravedad ayuda a los pacientes a conservar su movilidad y reducir el riesgo de fracturas óseas. Con la sola influencia de la fuerza de gravedad se estimula el metabolismo óseo, y como resultado, se incorpora más calcio a los huesos. Este es el efecto contrario al que los astronautas experimentan en el espacio.
Gracias a la astronáutica, entretanto, es un hecho suficiente conocido que la estancia fuera de la atmósfera terrestre, y con ello, fuera de la gravedad normal, destruye de forma irreparable este metabolismo: Al entrar en un estado de ingravidez, el organismo humano no necesita huesos fuertes, por lo tanto se descalcifica. De este modo, una investigación de la »Estación Espacial Internacional« (ISS) realizada a lo largo de muchos años, ha revelado que los huesos no se han regenerado de nuevo ni un año después de regresar a la tierra.
Entrenamiento contra la gravedad
Los trampolines son un claro ejemplo de la interacción de la gravedad y la capacidad de carga: El frenado en el trampolín, y la aceleración negativa resultante, actúan de forma adicional a la gravedad de una fuerza de aceleración. Sobre el cuerpo actúa de este modo de facto una gravedad superior que en otras formas de entrenamiento, reaccionando frente a ello con un mayor deposito de calcio. Los huesos se estabilizan, la osteoporosis se frena.
Al mismo tiempo la oscilación sobre el trampolín actúa como un entrenamiento muscular excéntrico altamente eficaz. Durante el frenado la musculatura se tensa cada vez, mientras que en el punto alto de la curva de oscilación está completamente relajada. De este modo se refuerza la musculatura de apoyo, puede asumir de nuevo mejor su función, y además, mejora notablemente la coordinación gracias al equilibrio constante. Es difícil imaginar otra profilaxis mejor frente a caídas que un aparato muscular entrenado y rápido de reacción.
La oscilación sobre el trampolín tiene un triple efecto positivo
Por lo tanto con la oscilación sobre un minitrampolín bellicon se pueden prevenir directamente por triplicado y de forma altamente eficaz las roturas óseas. Aquí es importante cerciorarse de una suspensión lo más elástica posible mediante anillos de cables de goma, ya que cuanto más elástica sea la suspensión, tanto más larga será la distancia de frenado, y el efecto incrementado de gravedad asociado. Frente a los trampolines de muelles de acero convencionales, la fase de frenado en un bellicon es casi el doble de larga, y simultáneamente, gracias al frenado delicado, las cargas para las articulaciones y discos intervertebrales son considerablemente menores. Por lo tanto, se entrena de forma más eficiente y al mismo tiempo más respetuosa.
Prevenir es triunfar
En la actualidad se sabe que ya en la juventud se decide si más tarde se tendrá o no una predisposición a la osteoporosis. En los 30 primeros años de vida, cuanto más movimiento se haga durante ese periodo tanto más densa será la masa ósea: Cuando menor sea la malnutrición y más movimiento se haga durante ese periodo, tanto más densos y fuertes serán los huesos. Y cuanto más masa se hubiera »generado« durante la juventud, tanto más tiempo durarán los huesos.
Los niños tienen un impulso natural de correr, alborotar, brincar y se divierten muchísimo saltando sobre el bellicon. Dado que el trampolín proporciona un entrenamiento especialmente eficiente en lo referente a la densidad ósea, constituye la posibilidad perfecta para encauzar ya en la guardería que la osteoporosis no sea un problema.
Conclusión:
Sobre un trampolín bellicon altamente elástico se puede entrenar oscilando contra la gravedad. La actividad metabólica que se desencadena de este modo endurece los huesos y los mantiene elásticos. Lo pueden usar contra la osteoporosis tanto afectados con fines terapéuticos como personas más jóvenes con fines de prevención, y además ¡resulta verdaderamente divertido!