¿Por qué es necesario el movimiento?

Esta simple pregunta requiere una respuesta detallada, dado que las repercusiones de un ejercicio de movimiento regular sobre el cuerpo, la mente y el espíritu de las persona son muy complejas y presentan muchas capas. En pocas palabras, el ejercicio moderado permite controlar perfectamente la mayoría de las denominadas «enfermedades comunes» actuales. El porqué lo averiguará aquí:

¿Hacia dónde va la salud?

Desde hace años, con nuestro sistema sanitario nos dirigimos hacia un callejón sin salida que conduce al colapso. Pese a que la Seguridad Social cada vez ofrece menos prestaciones, las cuotas continúan subiendo año tras año. La única que puede alegrarse de esta evolución es la industria farmacéutica, cuya facturación crece sin parar. Ante este panorama, todo el mundo tiene muy claro que las cosas no pueden seguir así mucho tiempo.

Enfermedades que hace sólo unas pocas décadas no constituían un gran problema afectan actualmente a una creciente proporción de la población, y además los afectados son cada vez más jóvenes. A este respecto cabe nombrar, por ejemplo:

  • Dolores en la espalda y la nuca
  • Migrañas
  • Hipertensión arterial
  • Diabetes
  • Alergias
  • Enfermedades debidas al estrés
  • Síndrome de déficit de la atención e hiperactividad
  • Depresiones

La creciente expansión de estas dolencias va asociada por una parte a un fuerte aumento del sedentarismo y el sobrepeso, y por otro lado al cada vez mayor nivel de exigencia en la escuela, el trabajo y el tiempo libre. Los estudios actuales demuestran concluyentemente que existe una relación causal entre estos fenómenos: El movimiento continuado es esencial para nuestra salud – sin el movimiento suficiente con la carga adecuada no podemos permanecer sanos a largo plazo. Sin embargo, si nos movemos regularmente, ponemos en marcha en nuestro organismo toda una serie de procesos positivos con enormes beneficios.

Curar con el movimiento

Por ejemplo, en el ejercicio de movimiento moderado se activa la capacidad autorregenerativa del organismo, la denominada «homeostasis». De hecho, nuestro organismo es capaz en principio de producir por sí mismo todos los principios activos necesarios para reequilibrar la salud. En consecuencia, en muchos casos se podría prescindir de la administración de medicamentos costosos. Además de las enfermedades anteriormente mencionadas, las capacidades propias del organismo podrían mitigar o incluso prevenir o curar por completo muchos otros problemas de salud. Hallará información más detallada al respecto en los ámbitos de aplicación y en nuestros asombrosos testimonios de clientes y opiniones expertas. Sin embargo, el metabolismo imprescindible para la homeostasis sólo puede alcanzarse mediante un movimiento continuado con una intensidad media. Si permanecemos demasiado tiempo sentados y tumbados o nos ejercitamos sólo unilateralmente, la capacidad autorregenerativa se paraliza y el organismo se desequilibra cada vez más.

Jörg Blech – prestigioso periodista de las publicaciones alemanas «Die Zeit» y  «Der Spiegel» – ha recogido en sus libros «Curar con el movimiento» y «Movimiento» una interesante recopilación de estudios actuales sobre este tema. Lo asombroso es que los propios médicos tienen unos conocimientos alarmantemente escasos sobre la relación entre el movimiento y la salud, y por desgracia los medios dedican una atención insuficiente a estos hallazgos que en realidad son maravillosos.

Control del peso

La falta de actividad física es la principal causa del sobrepeso y la obesidad. Mientras que hace sólo 50 años las personas recorrían con toda naturalidad trayectos de varios kilómetros a pie, actualmente pasamos la mayor parte del día sentados. Son minoría las personas que ejercen un esfuerzo físico sostenido en su día a día. Sin embargo, al mismo tiempo continuamos ingiriendo con los alimentos por lo menos la misma cantidad de calorías que antes. La consecuencia inevitable es que el organismo almacena la energía sobrante en forma de grasa depositada y engordamos.

Y sin embargo, en la práctica resulta muy sencillo adelgazar:  El consumo de calorías debería situarse sólo ligeramente por encima de la ingesta de calorías. Por lo tanto, quien come mucho simplemente también debe moverse mucho. Según los más recientes estudios, el movimiento desempeña para el peso un papel aún más importante que la alimentación.

Buena forma mental

La estimulación del metabolismo mediante el movimiento también mejora el suministro de oxígeno al cerebro. Además, éste es exigido y adiestrado especialmente por procesos de movimiento complejos desde el punto de vista de la coordinación. Esto mejora la concentración y el rendimiento también en el día a día. Para el estudioso del cerebro Johannes Holler, el movimiento es el requisito para nuestra inteligencia: «El deporte es el requisito para la movilidad intelectual. Si quieres saber en qué estado de forma se encuentra tu cerebro, tócate la musculatura de la pierna.»

Mientras tanto, estudios en escuelas han demostrado que las notas escolares se hallan en relación directa con las habilidades de coordinación de los alumnos. Los alumnos con un equilibrio deficiente obtienen durante toda su trayectoria escolar peores notas en Matemáticas y Alemán, y tendencialmente también en Educación Física. Así pues, quien se  mueve más también está más en forma mentalmente.

Y el Prof. Wildor Hollmann (Universidad del Deporte Alemana, Colonia) dice al respecto de las enfermedades relacionadas con la edad actuales: «Con un nivel de probabilidad que raya en la certeza, el factor movimiento puede prevenir el Alzheimer y otras demencias.»

Equilibrio emocional

Actualmente, las depresiones han adquirido prácticamente categoría de enfermedad común. ¿Son las cargas emocionales actuales realmente tan superiores a las del pasado, simplemente tenemos menos aguante o acaso también este fenómeno tiene algo que ver con la falta de movimiento? En cualquier caso, el hecho es que el movimiento básicamente produce gran placer y mejora nuestro estado de ánimo. ¿Alguna vez ha visto a un niño que esté de mal humor mientras brinca sobre la cama o el sofá?

Con ayuda del movimiento – sobre todo lúdico – es posible mejorar sensiblemente el estado de ánimo de las personas sin necesidad de utilizar psicofármacos.
Por ejemplo, danzar u oscilar sobre el trampolín actúa directa y positivamente sobre nuestra psique, nos hacen más felices y más relajados, y en última instancia también nos hacen más resistentes a las preocupaciones cotidianas.

¿Por qué no son mucho más conocidas estas relaciones?

Tal vez ahora se pregunte por qué no se lee y oye muchísimo más acerca de las relaciones positivas entre el movimiento y la salud. En ese caso piense por un momento quién se beneficiaría, aparte de los afectados, si se solucionaran repentinamente muchos de los problemas de salud actuales.

Todas las empresas implicadas en el sistema de salud actúan en busca de beneficios, y las enfermedades humanas les reportan una gran facturación. Por desgracia, no tienen como objetivo prioritario los intereses de los pacientes, sino los de los consorcios y sus accionistas. ¿Así que por qué iban a estar interesadas en ver reducidas sus actividades y sus beneficios a corto plazo? ¿Por qué deberían, por ejemplo, llamar la atención con anuncios a toda página el día mundial de la diabetes sobre el hecho de que en muchos casos la diabetes puede combatirse con bajo coste mediante un ejercicio de movimiento, cuando en su lugar puede hacer publicidad de gran formato de productos de insulina y continuar incrementando así su facturación?

Lamentablemente, las cuotas crecientes de la Seguridad Social no revierten en la mejora de la situación de salud general, sino principalmente en los bolsillos de la industria farmacéutica. En consecuencia, nos vemos obligados a ocuparnos de nuestra propia salud y a implicarnos activamente en su mantenimiento, volviendo a movernos correctamente y en la medida suficiente.

¿De cuánto movimiento estamos hablando?

Hasta ahora, son minoría quienes aplican de forma óptima en su beneficio los hallazgos de la ciencia en relación con el movimiento. ¿Y es que con el movimiento ocurre exactamente lo mismo que con cualquier otro «principio activo»: La dosis determina si no se producirá ningún efecto, se lograrán efectos positivos o incluso se producirán daños al organismo. Y por desgracia, son minoría quienes alcanzan la intensidad correcta del movimiento de compensación:

Los unos simplemente no tienen afición por el deporte y en consecuencia (casi) no se ejercitan. Muchos de ellos asocian ya desde su época escolar – especialmente los odiados campeonatos juveniles federales y los diplomas que en ellos se entregaban – el deporte con la idea del rendimiento y el miedo al fracaso. De hecho, tal vez incluso sean conscientes de que deberían moverse más, pero ya se han acomodado demasiado, tienen poca confianza, se avergüenzan, dejan que su pereza gane la batalla con demasiada frecuencia y facilidad, y finalmente se sientan cada vez más tiempo ante el televisor en lugar de moverse más.

Los otros, lamentablemente, se decantan a menudo por el extremo contrario, siguen de forma entusiasta la ya mencionada ideal del rendimiento y se convierte, en su tiempo libre, en «deportistas de élite». Siguiendo el lema «Cuanto más, mejor» se marcan metas ambiciosas, como por ejemplo la participación con éxito en un maratón. En la práctica, debería saberse que semejante tortura tiene consecuencias negativas para el organismo. El corazón, los músculos y las articulaciones se ven sometidos a una sobrecarga total, y de hecho durante la carrera provocarían un dolor insufrible si las endorfinas liberadas durante el proceso  por el propio organismo no redujeran tanto la sensibilidad al dolor. Se corre durante horas al límite del colapso total en la ingenua creencia de que con ello se le está haciendo un favor al cuerpo. Incomprensiblemente, estas carreras continúan gozando habitualmente del apoyo y la publicidad incluso por parte de las aseguradoras médicas, las cuales deberían ser más responsables.

Conclusión:

La moderación es esencial también por lo que respecta al movimiento: Los estudios demuestran concluyentemente que el deporte no basado en la idea del rendimiento reporta los mayores beneficios. Un ejercicio de movimiento moderado (es decir, con un nivel de esfuerzo medio) dos o tres veces por semana con mucha diversión en lugar de estrés tiene las repercusiones más positivas sobre el cuerpo, la mente y el espíritu, sin que deban temerse efectos secundarios nocivos.

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