Christiane Seiler,
ergoterapeuta y docente

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Saltar: la fuerza innata

«Los movimientos de choque de las piernas constituyen facultades motrices innatas que se dan ya a intervalos rítmicos antes del nacimiento en el seno materno. Los nonatos, lactantes y niños pequeños desarrollan su tono muscular mediante presión elástica sobre los pies. Al sostener erguidos a los bebés, estos se balancean inmóviles ejerciendo fuerza con sus piernas.

Popularmente se considera el brincar como un criterio que revela la salud física y mental de los niños pequeños. Los brincos sostenidos rítmicos son un indicador de que los niños pequeños han aprendido los fundamentos del control de la postura y la movilidad. Si se echan de menos la fuerza muscular y la estabilidad al saltar, estas tampoco estarán presentes a la hora de sentarse, estar de pie, caminar, balancearse y correr de forma sostenida.

Los niños pequeños hipotónicos no suelen brincar. En su caso están ausentes la elasticidad y el sentido del ritmo. Dado que los niños pequeños con hipotonía muscular no amortiguan con las rodillas, sino que estiran las piernas, sus brincos resultan rígidos, sin fuerza, pesados y semejantes a un pataleo. Los brincos sobre el suelo resultan pesados y no se sostienen en el tiempo.

Estos niños necesitan estímulos para brincar. Los trampolines elásticos proporcionan el apoyo ideal en este sentido. Su adquisición es indispensable para niños con hipotonía muscular. De esta manera se suaviza el peso corporal. La lona de saltos transmite una sensación de ligereza. Durante el ejercicio, los niños incrementan su resistencia hasta el infinito, ya que el trampolín estimula constantemente el tono muscular. Los saltos sobre el trampolín incrementan la potencia de salto y mejoran el equilibrio.

Una sesión diaria de brincos sobre un trampolín durante diez a veinte minutos reduce sensiblemente la hipotonía muscular en niños pequeños. La experiencia de motopedas y terapeutas ha demostrado que el ejercicio sobre un trampolín elástico permite corregir posturas corporales hipotónicas.

¿Cuál es el trampolín adecuado?
A la hora de adquirir un trampolín, asegúrese de que posea una superficie de salto elástica con un diámetro mínimo de 1 m. La oscilación depende del grado de extensión de los cordones de goma, cuya capacidad de carga se selecciona en función del peso corporal del usuario. La superficie no debe estar excesivamente tensada. La elasticidad de la suspensión determina la calidad del trampolín. Los trampolines de amortiguación suave respetan las articulaciones y estimulan el tono muscular.

Los grados de tensado duros son inapropiados para los niños pequeños. Debido a su escaso peso corporal, generan una oscilación insuficiente al botar. La mayoría de trampolines convencionales contienen muelles de acero, concebidos para el uso por adultos. Los niños con hipotonía muscular necesitan un entrenamiento de resistencia diario, pero no sobre trampolines equipados con muelles de acero. Dado que la amortiguación que pueden ejercer por sí mismos es escasa, existe peligro de compresión para sus articulaciones ya de por sí sobrecargadas.»

Fuente: págs.171-202 en el libro «Oportunidades para niños con hipotonía muscular y retraso en el desarrollo»

Christiane Seiler, ergoterapeuta y docente
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