En un estudio realizado por Dejaeghere Severine y Matthys Heleen de la Universidad de Gante se evalúa la actividad muscular del tronco durante el salto en trampolín. Investigaciones anteriores de otros científicos han demostrado que el uso de una superficie inestable conlleva una mayor activación de la musculatura espinal, lo que también resulta beneficioso para los músculos estabilizadores. La presente investigación concluye que el salto en trampolín es un buen ejercicio de estabilización para personas con problemas de espalda (baja).
La investigación
El objetivo de la investigación es analizar la actividad muscular durante el salto en trampolín. Con ello, las investigadoras querían determinar si se producían resultados diferentes durante distintas alturas de salto.
La investigación se llevó a cabo con 15 sujetos de prueba (sanos). Los sujetos debían moverse de 3 formas diferentes sobre un trampolín clínico con suspensión elástica: rebote suave (en el que los pies apenas se despegan de la lona), un salto bajo y un salto alto.
En su estudio, las autoras concluyen que se produce un grado creciente de actividad muscular durante la fase de altura de salto creciente en el salto en trampolín. La investigación distingue entre 4 fases diferentes del salto en trampolín:
- La fase de impulso o despegue
- La fase ascendente
- La fase descendente
- La fase de aterrizaje
Resultados
Según las científicas, los efectos de las fases uno y dos sobre la actividad muscular son prácticamente idénticos. Durante la primera y la segunda fase del salto se observa en los sujetos la mayor actividad muscular. Esta elevada actividad muscular se produce, por tanto, principalmente cuando el cuerpo se mueve en contra de la gravedad (y durante el aterrizaje).
A medida que aumenta la altura del salto, aumenta también la actividad muscular. Cuanto más alto es el salto, más intenso es el efecto sobre el cuerpo. Según los resultados de la investigación, el rebote suave, en comparación con el salto alto, es lo mejor para las personas con molestias de espalda, ya que estabiliza mejor el tronco. Esto significa, según las autoras, que el salto en trampolín puede emplearse muy bien en un programa de tratamiento para estabilizar la musculatura de la espalda (baja). Según Severine y Heleen, esto se debe a que el rebote en un trampolín provoca un bajo impacto sobre la columna vertebral. Además, el salto en trampolín es fácil de aplicar para cualquier persona y es menos arriesgado de realizar que otras formas de movimiento para pacientes con molestias de espalda.
