El bellicon ha obtenido un lugar especial en nuestra sala de terapia y movimiento del centro de asesoramiento. La idea era contar, con el bellicon, con un aparato de movimiento y relajación que atrajera por igual a los clientes (en nuestro caso, niños, jóvenes y padres) y al personal. Y después de varios meses de uso, podemos decir: ¡lo hemos conseguido!

Cuando los niños llegan al centro de asesoramiento, su día suele estar ya lleno de exigencias escolares y largos periodos sentados. Saltar y rebotar en el bellicon, que es uno de los favoritos de niños y jóvenes en nuestra sala de movimiento, supone entonces pura alegría y diversión, y una buena preparación para el trabajo terapéutico.

La experiencia con los padres, que utilizan el bellicon durante una pausa específicamente prevista en la sesión de asesoramiento o después de esta, ha demostrado que el balanceo suave puede liberar la inquietud y la tensión y aumentar la energía y la concentración. Que el movimiento físico tiene un efecto terapéutico, «pone en marcha» las fuerzas de autocuración del cuerpo y repercute positivamente en el estado de ánimo no es una sensación subjetiva, sino algo demostrado en numerosos estudios. En cierto sentido, el estrés no se puede «disolver» balanceándose en un bellicon, pero sí se puede influir positivamente en él con una buena sensación de autoeficacia. Este aspecto de «ayuda para la autoayuda» es también muy importante para nosotros en nuestro trabajo de asesoramiento.

Para algunos de nuestros asesores y asesoras en particular, moverse en el bellicon durante las pausas se ha convertido también en una forma estupenda de liberar tensiones (tras largos periodos sentados y trabajando con concentración) y despejar de nuevo la mente. Cuando el cerebro se concentra por completo en el movimiento, queda poco espacio para otros pensamientos. ¡Un efecto de pausa maravilloso!